martes, 31 de mayo de 2011

Un Poco de Historia

Sobre la Salud en Colombia:
En 1985 cuando me gradué me fui a hacer mi año rural lleno de ilusiones como todos los médicos jóvenes.  Estaba lejos de mis profesores y de mi Universidad y tenía, a 20 minutos de mi pueblo, otro Hospital de tercer nivel diferente al de mi universidad, con otros especialistas a quienes referir mis pacientes.

Allí comencé a notar que en Colombia había un grupo de alta capacidad económica (deliberadamente evito usar la expresión clase alta porque aquí todos pensamos que pertenecemos a esa clase) que no consultaba sus problemas de salud en el país o si lo hacía, se dirigía a unas pocas clínicas privadas en 4 o 5 ciudades. Mientras tanto, el grupo de medianos ingresos, gente que tiene acceso a ciertos niveles de consumo aceptables, se debatía entre su realidad financiera y su arribismo para pagar en el sector privado por servicios que en otros países la clase media consume por cuenta del estado o de la seguridad social y finalmente estaba el grupo de bajos ingresos y de niveles de pobreza, quienes se mal-atendían sus problemas de salud en una mezcla de hospitales y centros de salud públicos, médicos "no tradicionales", curanderos, sobanderos, rezadores, y el farmaceuta de la esquina.  En resumen, menos del 10% no se tenía que preocupar por las cuentas de salud; cerca de un 30% se preocupaba pero tenía recursos económicos y "sociales" para enfrentarlas y el restante 60% debía atenerse a lo que le quisieran dar, casi "por caridad" y no por derecho.

Cuando veo las críticas que se hace ahora al sistema, me parece que pocos recuerdan las filas desde las 4 de la mañana para conseguir un ficho para consulta médica en cualquier centro asistencial de la red pública colombiana.  Y luego de horas de espera, llegaba una cosulta con una prescripción que podía costar fácilmente lo que costaba alimentar la familia por una semana (esas eran las fórmulas baratas "para los pobres", sin drogas muy sofisticadas). Y ni qué decir de las listas de espera para que una persona sin recursos pudiera ser intervenida quirúrgicamente en una de estas instituciones o incluso en el Seguro Social.

El Seguro Social era otro sistema de salud enorme, cuyo tamaño casi igualaba al del Sistema Nacional de Salud, pero con mucho más dinero disponible y muchos menos pacientes que atender. Aún así, vi listas de espera para prótesis de cadera que llenaban cuadernos enteros; pacientes que esperaban años por una cirugía o morían sin haber tenido jamás dicha atención.

No hay que dejar de mencionar lo que significaba para una familia que alguno de sus miembros fuera víctima de una de las llamadas enfermedades catastróficas.  La familia perdía el patrimonio y perdía a su pariente pues usualmente ese es el desenlace de dichas enfermedades.

Desde el punto de vista del personal de salud la situación no era mejor: había en 1987 ya más de 100 médicos trabajando en cosas muy diferentes a su profesión (como manejar taxi) porque los dos principales empleadores de salud en el país (el Sistema Nacional de Salud y el Seguro Social) tenían la nómina congelada hacía más de una década. Por eso, para dar atención a más personas, se inventaron en el ISS los contratos por prestación de servicios que aún hoy persisten y que algunas veces se utilizan para ofrecer condiciones laborales indignas del oficio al personal de salud.

Por eso había que hacer una reforma.  Una que incluyera a todos los Colombianos; no solo a los sindicalizados, ni a los importantes, ni a los que tenían palanca o dinero.

En posteriores entradas comenzaremos a revisar poco a poco y con mucha claridad en qué consisten los derechos y deberes que tenemos como ciudadanos y algunos como personal de salud frente a la seguridad social en Colombia

LO QUE USTED DEBE SABER SOBRE LA SEGURIDAD SOCIAL EN COLOMBIA